Eduardo Anitua
Su obra cumbre es la construcción de un Instituto de Investigación y Formación Internacional que acogerá a partir de 2007 a más de 800 traumatólogos, cirujanos maxilofaciales y estéticos, odontólogos o estomatólogos internacionales que aprenderán a utilizar y desarrollar las técnicas desarrollas por el equipo de Anitua. La inversión en generación de nuevo conocimiento y la creación de empresas de alto valor a partir de los resultados de la investigación son las claves que configuran su proyecto vital.
El doctor Eduardo Anitua Aldekoa (Vitoria-Gasteiz, 1956) es el Director Científico del Biotechnology Institute (BTI, www.bti-implant.es), laboratorio de investigación con más de un centenar de especialistas ubicado en el Parque Tecnológico de Miñano (Álava), contando además con varias delegaciones repartidas por varios puntos del globo. Junto a su equipo, el doctor Anitua ha desarrollado y patentado el Sistema PRGF (Plasma Rich in Growth Factors), una técnica de regeneración de huesos, músculos o tendones capaz de reducir a la mitad el tiempo de recuperación de las lesiones.
En un principio, este sistema comenzó utilizándose en el ámbito de la cirugía oral y maxilofacial, aunque la posibilidad de utilizarlo en otros campos de la medicina es otra de sus grandes virtudes: En la actualidad, se emplea también en el tratamiento de lesiones cutáneas, óseas, osteocondrales, musculotendinosas, articulares, corneales y vasculares, así como en los tejidos nerviosos.
Asimismo, gracias a este sistema, los efectos secundarios o las posibles reacciones alérgicas o de transmisión de enfermedades quedan eliminados al utilizar plasma enriquecido con factores de crecimiento extraído -de forma rápida y sencilla- de la sangre del propio paciente. En definitiva, lo novedoso y efectivo de esta técnica es tal que, por un lado, más de 20 países se han interesado por ella, y por otro, grandes multinacionales han ofrecido suculentas ofertas que han sido rechazadas.
La posibilidad de investigar de manera independiente para poder ayudar a mejorar la salud y la calidad de sus pacientes es su gran pasión. Así de claro lo vio en 1989 cuando abría la primera sede de BTI. Por aquella época, este Doctor en Medicina y Cirugía trabajaba en el ámbito de la implantología oral, y se dio cuenta de que muchos de sus pacientes que se habían quedado sin dientes habían ido perdiendo el hueso correspondiente para colocar los implantes. Entonces se percató de que era necesario desarrollar un elemento biotecnológico que permitiera regenerar el hueso. Hasta la fecha, el equipo de Anitua ha tratado con éxito más de 15.000 casos en el ámbito de la cirugía oral y más de 5.000 en traumatología, por citar sólo dos especialidades médicas.
Además de su faceta investigadora, Anitua no descuida la labor divulgadora y docente que todo buen científico debería también cultivar. El director de BTI puede enumerar en su extenso currículo el dictado de más de trescientos cursos y conferencias en congresos tanto nacionales como internacionales en toda Europa, Estados Unidos, Sudamérica y Asia, sobre regeneración tisular, implantes, prótesis y estética dental. Asimismo, es también Director del programa de Formación Continuada en Implantología y Rehabilitación Oral que se imparte en España y en otros países del mundo (México, Italia, Alemania...), y es profesor invitado en numerosas universidades españolas y extranjeras. Recientemente, el doctor Anitua ha sido galardonado con el Premio Príncipe Felipe a la Innovación Tecnológica, otorgado por el Ministerio de Industria, y ha recibido la Medalla de Oro de la ciudad que le vio nacer y que es testigo de los proyectos de este científico emprendedor.
Entre sus próximos proyectos de futuro se encuentra la construcción de un Instituto de Investigación y Formación Internacional que acogerá anualmente a partir de 2007 a más de 800 traumatólogos, cirujanos maxilofaciales y estéticos, odontólogos o estomatólogos internacionales que aprenderán a utilizar y desarrollar las técnicas desarrollas por el equipo de Anitua. La inversión en generación de nuevo conocimiento y la creación de empresas de alto valor a partir de los resultados de la investigación son las claves que configuran su proyecto vital.
¿Cómo se compatibiliza la práctica médica con la investigación? ¿Qué se aportan mutuamente?
Compatibilizar la práctica médica -como es mi caso que incluso tengo mi consulta privada- con la investigación solo se consigue trabajando doce horas al día, que es prácticamente mi jornada laboral de los últimos quince años. Es terminar mi trabajo en la clínica y seguir mi trabajo en el laboratorio.
Son dos ámbitos complementarios, sinérgicos e igual de exigentes porque la clínica es una fuente constante de inquietud, de ansias de conocimiento, al igual que ocurre con la docencia -que es otra parte importante de mi trabajo-, dar prácticamente todos los fines de semana del año conferencias por todos los países del mundo te aporta muchas preguntas y en la investigación lo que hacemos es buscar respuestas. El único problema es compatibilizarlo con la vida familiar y con la vida, porque el tiempo que dedico a la investigación y a mi profesión son prácticamente todas las horas libres.
No sólo son dos áreas de la medicina complementarias, sino que creo que es bueno que los clínicos tengan contacto con la investigación y considero que es imprescindible que los investigadores tengan contacto con la realidad médica.
De estas dos áreas de la medicina en las que hacéis tanto la práctica como la investigación ¿Cuáles son sus campos de aplicación?
Llevo más de veinte años dedicado a la implantología oral, una nueva especialidad de la que yo fui uno de los pioneros. Ha sido una especialidad que ha ido creciendo con nosotros y, de hecho, muchas técnicas que hemos desarrollado llevan nuestro nombre. En este momento, el equipo de Vitoria es uno de los equipos líderes o pioneros en implantología oral a nivel mundial. Dentro del desarrollo de la implantología oral está la terapia regenerativa, el tener acceso a situaciones más límite, a situaciones cada día mas difíciles y a conseguir poner implantes o restaurar bocas que eran intratables con bastante acierto y sobre todo con la enorme sorpresa de que todas las técnicas que hemos ido desarrollando están teniendo aplicación en otras áreas de la medicina. En estos momentos estamos trabajando en el área de la ortopedia, la medicina deportiva, en la terapia regenerativa en especialidades como la oftalmología, otorrinolaringología, en la cirugía general, en la estética... en numerosísimas áreas. Prácticamente todas las áreas médicas que están relacionadas con la regeneración.
¿Podríamos decir que tiene un impacto social directo y claro?
La terapia regenerativa tiene un impacto social importante, pero el que va a tener va a ser muchísimo mayor. Podemos decir que las últimas décadas fueron de los trasplantes de órganos -de hígado, de corazón...- y creo que las décadas que tenemos por delante van a ser, al margen de que estas primeras se consoliden, las de la regeneración de órganos. Estoy convencido que en menos de una década se va a comenzar a regenerar órganos , lo mismo que por ejemplo nosotros ahora estamos trabajando en la artrosis, conseguir regenerar enfermedades o lesiones degenerativas, enfermedades que prácticamente no tenían curación y que estamos teniendo un alto nivel de acierto.
¿Cuáles son los objetivos que tanto BTI como tú mismo os habéis marcado a corto y largo plazo?
A corto plazo nuestro objetivo es inaugurar el centro de terapia regenerativa y de formación, en el alto de Uleta en Vitoria, para poder tener centralizada la investigación clínica. Mi idea es que los investigadores estén dando formación, los clínicos estén dando formación y que toda la gente que viene a formarse con nosotros nos siga planteando preguntas y retos para seguir investigando.
Y más que de un largo plazo, yo hablaría de un medio plazo. Hace diez años no me imaginaba que estaríamos en todas las áreas de investigación que estamos hoy por hoy. El único límite es el tiempo y la capacidad de ir organizando equipos de investigación. Aquí, por ejemplo, en el parque Tecnológico tenemos equipos trabajando el terapias regenerativas, en tratamientos superficiales, en diseños de implantes, en técnicas quirúrgicas, nuevos equipamientos...probablemente todos estos equipos van a ir creciendo, se va a ir consolidando y esta es nuestra idea a medio plazo. El largo plazo habrá que esperar como se va construyendo.
¿Se fabrican aquí también las piezas o material?
Sí, nosotros aquí en el Parque Tecnológico tenemos centralizado el departamento de I+D y de producción, se producen implantes dentales implantes que se están comercializando prácticamente en todos los lugares del mundo desde Japón, EEUU, Rusia, Italia... En estos momentos somos la empresa más importante del país en esta línea y también una de las más importantes de Europa.
Así que podríamos decir que, de alguna manera, cubrís toda la cadena de valor.
Cuando abrimos el laboratorio de investigación no pensábamos que íbamos a producir. Fue casi una necesidad, porque llegó un momento en que para seguir avanzando teníamos que hacer prototipos, necesitábamos mas medios y al final nos ha ido abocando a esto. Ahora por ejemplo hemos montado un departamento de informática potente; un departamento de electrónica para fabricar equipos; estamos metiéndonos diariamente en áreas completamente sinérgicas, del mismo campo pero cada día abriendo una puerta más. Cuando abres una nueva puerta de investigación siempre el eslabón pendiente es cómo industrializar esto, cómo trasladarlo a los médicos o a la sociedad. Esto es lo que ha ido abocado a ir creando departamentos de producción y que de esta manera al mismo tiempo se revierta y consigamos ser una empresa algo atípica dentro del mundo de la investigación, porque conseguimos por así decirlo autofinanciarnos. BTI invierte todos los años sus recursos a Investigación y Desarrollo, pero al mismo tiempo se retroalimenta y consigue seguir creciendo y seguir aumentando tanto su presencia internacional como su presencia en otras áreas de la medicina.
¿Cuál es tu percepción sobre la investigación o el nivel de la CAPV y del resto del Estado?
Mi percepción es que en estos momentos se están creando equipos muy potentes de investigación. Hace diez o dieciocho años, cuando yo me metí en este mundo después de pasar por el periplo de la universidad y de diferentes centros de investigación, me terminé yendo a trabajar a un laboratorio de EEUU de una multinacional. Me di cuenta de que si nosotros queremos tener una estructura sólida de investigación no tenemos más remedio que tener empresas que continúen con este trabajo de investigación. Creo que está todo por hacer, que se está haciendo un enorme esfuerzo, que empieza a haber equipos importantes y potentes de investigación. Para mi es importante decir que casi el 90% del equipo de investigación que tenemos aquí es de Vitoria y del País Vasco. Aquí hay una gran inquietud, gran talento, personas con una gran formación que están buscando lugares donde ubicarse y a mi desde luego si hay algo que me gustaría es contribuir a que en el País Vasco se empiece a crear un tejido industrial en las áreas de la biomedicina y de la biotecnología que van a ser la plataforma para el desarrollo futuro. La investigación en la universidad exclusivamente no va más, tiene un techo y para saltar ese techo hay que saltar a la industria a implementar las investigaciones y aplicar las investigaciones
Has mencionado la investigación en universidades pero, ¿qué hay de la investigación en centros tecnológicos?
Creo que los centros tecnológicos han sido una apuesta importante del Gobierno y que tienen mucho que aportar a la industria y a la sociedad; lo importante es que encuentren ese paso. El eslabón perdido de este país es que no existía tejido industrial. De hecho, en estos momentos, nuestra empresa es una de las más grandes en el área de la biomedicina y es necesario tener una estructura que continúe con este trabajo de los centros tecnológicos y que los centros tecnológicos interactúen con las empresas. Creo que se está haciendo un gran trabajo y en un corto plazo vamos a ver resultados.
Esto sería en el caso de Euskadi. ¿Tienes la misma percepción para el resto del Estado?
Todas las comunidades autónomas en estos momentos están copiándose las unas a las otras; quizá fue Catalunya la más pionera en esta área. El País Vasco en estos momentos está a la cabeza y el resto de regiones está intentando copiar lo que se está haciendo bien. Sin lugar a dudas es el futuro, y un país tiene que apostar por el futuro, tiene que apostar por la investigación y tiene que apostar por la tecnología. Ahora la vida va más rápida, las empresas van mucho más rápidas y la sociedad tiene que irse vertebrando mucho más rápido. La investigación es el núcleo, y la investigación en biomedicina, además de crear una estructura empresarial, es casi un deber de todos. Es casi una obligación moral que un país apueste por la investigación.
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