Jue, 14/07/2011 - 10:15
residuos reciclaje SIG SDDR
ateneo naider

Los grandes retos ambientales nos presentan problemas complejos y de difícil solución. No suele haber una respuesta única que resuelva la cuestión, sino que es necesaria la puesta en marcha de toda una serie de acciones que conforman un mix de soluciones para intentar atajar el problema. Esta consigna básica suele ser repetida, por ejemplo, cuando se habla del cambio climático y del futuro de la energía: la sustitución de los combustibles fósiles necesita la actuación de diferentes tecnologías renovables; no sólo hay que atender la mitigación, sino también la adaptación; hay que gestionar la demanda y el modelo de consumo y no quedarnos tan sólo en la oferta energética; etc.

Algo similar podríamos decir sobre el reto que supone la gestión de los residuos. Un problema complejo que necesita diferentes y variadas soluciones para ser atendido. Y sin embargo llama la atención la agria polémica, al menos la que ha trascendido en algunos medios de comunicación en los que se han llegado a cruzar graves acusaciones, que durante las últimas semanas esta generando la nueva Ley de residuos y suelos contaminados, de inminente aprobación en el Congreso.

Una vez más, como con otros tantos temas ambientales, se han creado dos bandos enfrentados, al más puro estilo de "nucleares si-nucleares no". Por un lado aparecen los gestores tradicionales de residuos que operan con el sistema denominado SIG (sistema integral de gestión de residuos), como Ecoembes (envases ligeros, esto es, el contenedor amarillo) o Ecovidrio (envases de vidrio, el contenedor verde); y por otro lado están los que promueven un sistema de gestión complementario, el denominado SDDR (sistema de depósito, devolución y retorno), apoyado e impulsado por la asociación Retorna.

Lo que resulta llamativo es la, de partida, fuerte oposición de las organizaciones del entorno SIG frente a la propuesta de la asociación Retorna. Como se puede leer en el artículo 21, el proyecto de Ley lo único que hace es abrir la posibilidad a establecer en un futuro un sistema complementario al SIG, el SDDR, siempre y cuando sea económica, ambiental y socialmente viable. El SDDR recupera el concepto de envase retornable, en el cual el consumidor devuelve al comercio el envase para que sea reutilizado. Además, amplia ese concepto, pues el envase no sólo puede ser retornable, sino reciclable; es decir, el consumidor, una vez ha bebido su refresco, devuelve al comercio la lata y recupera el dinero que al comprar ese producto el envasador le ha cobrado.

Artículo 21. Recogida, preparación para la reutilización, reciclado y valorización de residuos.

1. Las autoridades ambientales en su respectivo ámbito competencial y en atención a los principios de prevención y fomento de la reutilización y el reciclado de alta calidad, adoptarán las medidas necesarias para que se establezcan sistemas prioritarios para fomentar la reutilización de los productos y las actividades de preparación para la reutilización. Promoverán, entre otras medidas, el establecimiento de lugares de almacenamiento para los residuos susceptibles de reutilización y el apoyo al establecimiento de redes y centros de reutilización. Así mismo, se impulsarán medidas de promoción de los productos preparados para su reutilización a través de la contratación pública y de objetivos cuantitativos en los planes de gestión.

2. Para fomentar la prevención y promover la reutilización y el reciclado de alta calidad, se podrán adoptar medidas destinadas a facilitar el establecimiento de sistemas de depósito, devolución y retorno en los términos previstos en el artículo 30.3 para:

a) envases industriales,
b) envases colectivos y de transporte,
c) envases y residuos de envases de vidrio, plástico y metal,
d) otros productos reutilizables.

En este supuesto, se tendrá en cuenta la viabilidad técnica y económica de estos sistemas, el conjunto de impactos ambientales, sociales y sobre la salud humana, y respetando la necesidad de garantizar el correcto funcionamiento del mercado interior. El Gobierno remitirá a las Cortes Generales los informes preceptivos de viabilidad técnica, ambiental y económica que se realicen con carácter previo a la implantación de un sistema de depósito devolución y retorno.

En el SIG el envasador debe pagar al SIG en función de los envases que pone en el mercado; en el SDDR el envasador cobra "momentáneamente" al consumidor quien, si devuelve el envase al comercio, recupera esa cantidad. Es en este aspecto donde estriba el estallido de la polémica, pues en concepto representa un cambio sustancial en el modelo de gestión de residuo.

Según los defensores del SIG, España goza de unas tasas de reciclaje a la altura de los países más desarrollados de Europa, y el sistema alternativo del SDDR apenas mejoraría las cifras. Además, argumentan que el SDDR carga directamente sobre el consumidor y pone en serio peligro el futuro del pequeño comercio, quienes no podrán ofrecer el servicio de devolución de envases.

Según los defensores del SDDR, con este sistema se incrementaría la tasa de reciclaje de envases (disminuyendo el depósito en vertederos), se aumentaría la calidad del material a reciclar (upcylcing en lugar de recycling), y se involucraría directamente a la ciudadanía en la gestión de residuos quien obtiene un beneficio directo por participar en el sistema.

Sin entrar a discutir las cifras de las tasas de reciclaje ni los cuestionamientos que se hacen sobre las mismas o sobre las bondades y maldades de uno u otro sistema (es evidente que faltan estudios rigurosos sobre la viabilidad de establecer el SDDR de manera compelmentaria), hace falta que se aúnen esfuerzos para seguir mejorando la gestión de residuos en España. En vez del enfrentamiento existente, sería interesante ver cómo ambas partes se ponen a trabajar conjuntamente para poner en marcha proyectos piloto como por ejemplo la iniciativa impulsada en Pamplona que canjea residuos por entradas de cine.

Como exponía Ramón Folch recientemente en un artículo (aunque recordemos que el SDDR también contempla el reciclaje): "el reciclaje es un mal menor que no hay por qué aceptar resignadamente si se puede abolir el mal mayor. Recoger botellas y fundirlas para volver a fabricar botellas es menos absurdo que tirarlas tras un solo uso, pero peor que seguir usándolas mientras sirvan". Ahora, lo mejor para evitar la generación de residuos de envases es, ¡no utilizarlos!

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Comentarios

Lo que está claro es que el sistema vigente no funciona, ni desde el punto de vista de las empresas que generan los envases, ni desde la responsabilidad individual del ciudadano y menos aún desde el punto de vista de la Administración que hasta ahora se encarga de la gestión de residuos, en muchos casos a través de empresas privadas corruptas y depredadoras.
Todos conocemos productos con envases dentro de envases, aquellos envases producto de la ""innovación" muy alejados de la sostenibilidad destinados a unidosis, singles, turistas, alpinistas, pilotos, coleccionistas, seguidores de la manzana.... Está claro que la mayor parte de las empresas optan por aligerar de responsabilidades y quebraderos de cabeza al consumidor (o así lo entienden llos) y atienden a sus caprichos, o los generan nuevas necesidades ficticias que conllevan una carga medioambiental al planeta seguramente irreversible; Empresas que practican la obsolescencia programada, presumen de innovación y desarrollo, de ser eco y bio y mucho más.... Por otro lado aquellas empresas concienciadas y responsables (que las hay) compiten en desigualdad de condiciones ya que aún resultando increíble y contradictorio no pueden competir en precio con los depredadores y tampoco susproductos son accesibles por eso mismo entre otras cosas al gran público. Me remito a anteriores posts sobre la ecoinnovaciónen en este mismo ateneo.
También conocemos todos cual es el posicionamiento general de la población. Yo lo resumiría en "Ya lo hará otro", "Yo pago mis impuestos y soy más listo que tu". Reconozco que esto puede resultar injusto para aquellos que se preocupan y están concienciados (que los hay) pero son muy a mi pesar una minoría. Resulta mucho más fácil gestionar un sólo cubo de residuos que una docena, gestionar la compra semanal mediante unidosis, dejar la lavadora estropeada en la puerta (en la propia no, en la del vecino de al lado), o la batería del coche,.... y ni que decir tiene en relación a los residuos orgánicos que huelen mal y dan un trabajo que en una sociedad moderna y cool no tienen cabida. No lo digo gratuitamente, el mayor problema que tiene mi comunidad de vecinos es este. No entro en detalles de compostaje (el más arduo seguramente) ni en puntos limpios (baterías, aceites, halógenos, tv, lavadoras, ropa...), me quedo en EDUCACIÓN, papel, vidrio, envases y resto; Disponemos en ppio de todos lo medios, contenedores de papel y vidrio a pocos metros y en varios puntos; disponemos de un cubos para restos y envases junto a cada puerta de cada portal y de lo más importante, un "esclavo" (portero) que se encargue de sacar nuestras miserias a la calle TODOS los días. No hay forma, hay gente que ni siquiera deposita sus bolsas sin cerrar dentro de los cubos, el papel, vidrio y cartón se entremezcla con los plásticos cuando no se deja al lado de los cubos para que el esclavo lo retire y lo más alucinante de todo, los muebles, tv rotos, barbacoas, baterías, lavadoras y demás también se dejan a disposición de otros seres que deben retirarlos porque alguien tendrá que hacerlo. No sigo que me caliento.
Al tema, en Nueva York , Moscú o en Estocolmo, existen este tipo de sistemas de retorno de envases con el quem personalmente estoy de acuerdo (preferiría al igual que el autor del post en que lo mejor es no utilizarlos), pero llama la atención como funciona en la práctica; no son los adinerados generadores de residuos los que retornan los mismos, sino sus "esclavos", personas, en su mayoría indigentes que revuelven entre la basura, llenan sus carros o grandes bolsas de envases y los llevan al punto de recogida de los mismos y se ganan un "dinerillo", que a modo de limosna "donan" los consumidores. Constituye un claro ejemplo de lo poco concienciados que estamos en general y de lo cómodo que resulta gracias a nueatras tolerantes administraciones no afrontar nuestras responsabilidades.
El tratamiento de residuos que debe ser gestionado por la Administración pública (es muy tentador evadirse de las responsabilidades para obtener mayores beneficios a costa del planeta.....) es vital por varios motivos, el medioambiental, el social y el económico. Si en lugar de exigir sólo nuestros derechos afrontamos (voluntaria o involuntariamente) nuestras obligaciones creamos una sociedad mejor y más igualitaria, creamos puestos de trabajo sostenibles y disminuiremos el impacto que la sociedad de consumo tiene sobre el medio ambiente. Un abrazo

Hola,
Te dejo un enlace a nuestro blog Ecoespacios donde en nuestra última entrada, habalmos sobre las “cuentas” en el reciclaje de envases.

Espero que te resulte intereasnte y nos des tu opinón.

Un saludo.

http://mpcambiental.com/wordpress/2012/07/las-cuentas-salen/

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Bibao 1978. Veterinaria. Tuvo claro nada más terminar la carrera de veterinaria que su futuro estaba sobre el terreno y no en consultas o clínicas de barrio. Después de trabajar en centros de recuperación de especies en Venezuela y Holanda, llegó a Indonesia en 2003 y quedó enganchada por la sensación de haber encontrado finalmente un sitio donde su labor podía marcar la diferencia. Desde entonces, Karmele Llano representa la esencia misma del compromiso personal con la sostenibilidad de nuestro Planeta y de nuestra propia dignidad como seres humanos, mediante la lucha por preservar de una...

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Revista Técnica de Análisis Socioeconómico 09

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