Los peores augurios están aquí. Que habría recortes en el gasto público era esperable, pero no quería imaginar que esto sería lo único que nuestros representantes políticos nos iban a presentar en el proyecto de presupuestos.
Recortar para invertir en el futuro era el deseo que expresaba en mi último post y de eso nada de nada. Desde luego, ni la innovación, ni tampoco la educación y la ciencia son prioridades reconocibles por ningún lado. En todos ellas (en lo que se puede ver en el proyecto de presupuestos) hay recortes muy, muy sustanciales.
Alguien podrá argumentar que en estas materias, como en otras, despilfarrábamos el dinero y que, finalmente, se hará lo mismo o incluso más con menos fondos. No digo que no haya despilfarro de recursos públicos y que, por supuesto, se pueden hacer las cosas mejor. Lo que se respira en el presupuesto, sin embargo, no va por ahí. Se recorta en estas partidas porque tienen fondos y porque total ¿que más da? Como decía uno de mis amigos con mucha "coña" "From lost to the river".



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Efectivamente, de perdidos al río. Pero a mí lo que me decepciona no es sólo la magnitud del recorte en educación, sanidad e I+D sino la manera de hacerlo. Han dado el tijeretazo a programas muy relevantes sin, parece, detenerse ni un segundo en intentar racionalizar recursos. Hemos visto muy poco de eliminar duplicidades, eliminar altos cargos públicos, agencias y entes públicos innecesarios, etc, etc y mucho de recortar las partidas que llegan al ciudadano, las empresas y los investigadores en cada caso. Lo que parece es que ya no hay ni izquierdas ni derechas sino arriba y abajo. Y siempre pierden los de abajo...