Lun, 28/01/2008 - 00:00
infraestructuras
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En mi opinión, el País Vasco tiene que apostar por convertirse en una Euskopolis integrada que sume las masas críticas de las tres capitales y sus áreas de influencia para construir un polo metropolitano sostenible, que apuesta por las personas y consigue a través del desarrollo científico y del impulso de su capacidad innovadora un papel singular en Europa y en el mundo. Muchos son los elementos para avanzar en esta dirección, pero sin duda, la mejora de la movilidad está en primera línea y la Y vasca es una de las claves, porque podría permitir un gran avance en un breve lapso de tiempo. La considerable reducción del tiempo de viaje entre las capitales con parámetros de seguridad, comodidad y fiabilidad desconocidos en la actualidad elevaría el potencial de bienestar de nuestra sociedad; pasaríamos de ser tres áreas metropolitanas pequeñas y muy volcadas en sí mismas a una ciudad mediana con múltiples y crecientes interrelaciones entre sus partes que permitirían una cierta centralidad en el concierto europeo de ciudades. Con el proyecto se podría alcanzar una mayor masa crítica como mercado, a la vez que se abrirían nuevas oportunidades empresariales y posibilidades para el disfrute del ocio y el tiempo libre.

Pero para que la Y cumpla su papel y se convierta en el catalizador de la nueva Euskopolis se precisa del concurso de otras ambiciosas apuestas que complementen el proyecto y den credibilidad al nuevo modelo. Por un lado, se necesita el desarrollo de una red ferroviaria de alcance metropolitano-comarcal mucho más extensa, diversa y eficaz, que ofrezca alternativas competitivas al vehículo privado. El ejemplo ya lo tenemos y consiste en extender la experiencia del metro de Bilbao en el área metropolitana de Bilbao, así como al resto de capitales. Pero la apuesta por el ferrocarril será realmente creíble cuando, simultáneamente a las inversiones ferroviarias, se anuncie la fecha para la construcción de la última nueva carretera, ya que las nuevas variantes, nuevos corredores y conexiones viarias que día a día se anuncian añaden dudas más que razonables sobre la efectividad de cualquier apoyo al ferrocarril.

Por otro lado, es urgente que avancemos hacia un sistema de movilidad que integre en los precios que reciben los usuarios el verdadero coste social de cada uno de los modos, que tiene que incluir, además del coste financiero, la totalidad de sus impactos sociales y medioambientales. De hecho, la carretera tiene un peso estelar y creciente en nuestro sistema de transporte, no porque sea socialmente más eficiente, sino porque el coste real está subvencionado por los presupuestos públicos -que cubren además de las infraestructuras, los costes medioambientales, sanitarios y de congestión que implican- y por las generaciones futuras, a las que dejamos el desastre ambiental que supone artificializar más territorio y emitir más dióxido de carbono a la atmósfera.

Respecto al impacto medio-ambiental del proyecto, es una insensatez argumentar que éste no tiene efecto o que es pequeño. Es clarísimo que lo tiene, y grande, pero la cuestión es analizar si el previsible incremento del potencial económico y social compensa la degradación ambiental consecuencia del proyecto. En el balance caben todo tipo de argumentaciones subjetivas. Pero, desde mi punto de vista, los impactos positivos superan ampliamente a los negativos si, por un lado, nos creemos realmente la Euskopolis y estamos dispuestos a construirla apostando decididamente y de manera prioritaria por el ferrocarril en su conjunto y no sólo por la Y, y, por otro, si estamos dispuestos a compensar los impactos ambientales de la construcción de la infraestructura evitando cualquier daño irreversible en los ecosistemas, construyendo una generosa red de corredores ecológicos que eviten el efecto de barrera natural y arbitrando generosas compensaciones económicas y sociales para los municipios y núcleos locales directamente afectados.

En la actualidad asistimos a un debate muy polarizado sobre la conveniencia del proyecto en el que es difícil identificar el modelo de país que defienden las partes. Desde las posturas más gubernamentales se argumenta que el proyecto sirve para dar respuesta a todos los problemas de movilidad de viajeros y mercancías y se niega la mayor de los efectos medioambientales. En mi opinión, esta visión excesivamente comercial, que presenta el proyecto como "bueno intrínsecamente" y "sostenible" es una desatinada simplificación que no ayuda a que los ciudadanos tomemos una postura consciente. Por contra, las posturas opuestas al proyecto, dejando claramente de lado aquellas que abogan por la violencia, lo rechazan porque no responde a las necesidades actuales de transporte y tiene un gran impacto ambiental, olvidando que un proyecto de esta envergadura crea una nueva concepción de país con nuevas necesidades de todo tipo, que son precisamente las que justifican su propia concepción. Por supuesto, muchas de las barbaridades ambientales que hemos cometido en el pasado nos deben llevan a ser muy cautelosos con la valoración del medio ambiente, pero no a anclarnos en el inmovilismos y a desarmarnos frente a la necesaria evolución social que demandamos.

Tenemos ante nosotros una gran oportunidad para un gran cambio, pero necesitamos movilizar un gran acuerdo social para que el proyecto ferroviario de la Y quede entroncado en un modelo compartido de país y vaya acompañado del conjunto de iniciativas que son necesarias para darle sentido y valor. El riesgo de no hacerlo así sería imperdonable e inasumible. Habríamos dejado pasar el tren para siempre, después de haberlo pagado.

Artículo publicado en El País (27/01/2008)

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Comentarios

Comparto contigo Iñaki la visión del País Vasco como una única ciudad capaz de sumar masa crítica. Ese país que esta misma mañana en una conferencia, Patxi Lazcoz Alcalde de Vitoria-Gasteiz, definía como 'la Euskal Hiria policéntrica'.

Mi principal punto de discrepancia a partir de aquí se sitúa en el 'cómo' conseguimos alcanzar ese escenario. Desde mi punto de vista, alcanzar ese modelo de país exige un trabajo importante en multitud de áreas: Institucional, social, cultural, empresarial, de aprovechamiento y asignación de recursos, y también por supuesto (pero no sólo) de elección del modelo de infraestructuras de transporte más adecuado.

En este punto, tu visión apuesta por la Y vasca a la que se sumaría una tupida red de transporte ferroviario metropolitano. La pregunta es aquí si Euskadi (junto con el Estado) cuenta con la capacidad de financiación de semejante red por un lado, y en el caso de que la tuviera, el coste-oportunidad de no dedicar ese dinero a la educación, la sanidad, la cultura o la investigación. Así, a nivel del Estado, viendo que se está apostando de una forma decidida por el tren de alta velocidad, mi punto de vista es que esto pudiera llegar a suponer una reducción significativa de los fondos destinados a otro tipo de redes ferroviarias -denominémoslas 'convencionales'- y por supuesto a otra serie de partidas presupuestarias necesitadas de fondos.

En el caso particular de Euskadi, mi opinión es que se podría contar con la capacidad de financiación de la red de cercanías pero es evidente que existe un fuerte coste de oportunidad, más si cabe si el Estado estuviera en disposición de financiar esa red, dejándo en Euskadi a un lado la apuesta por la Alta Velocidad, visto su elevado coste y dudosa rentabilidad en términos económicos y desde mi punto de vista, inasumible factura medioambiental. ¿Se puede construir esa Euskal Hiria, policéntrica, integrada y competitiva sin Alta Velocidad? desde mi perspectiva, creo que sí. Somos un país pequeño y una tupida y eficaz-eficiente red de trenes que alcanzarán entorno a los 160-180 km/h -tren convencional- que uniera capitales y cabezas de comarca en tiempos competitivos, no me parece una quimera.

Por último una reflexión entorno a otros aspectos socioeconómicos vinculados al TAV. Es cierto que al construir la Y Vasca se pudiera generar masa crítica entre las tres capitales, etc. Pero ¿cuál será la situación cuando esta red esté conectada a la del resto del Estado? Hablaremos a partir de ahí, desde mi punto de vista, de una única 'ciudad peninsular' donde se procederá a la concentración de actividad económica -de manera muy importante- en los núcleos más competitivos, desde mi punto de vista, Madrid y Barcelona, con el efecto negativo que pudiera traer para ciudades de tamaño mediano quizá no tan atractivas. De ahí por tanto mi opinión de que lo fundamental, lo prioritario para Euskadi, debería ser la red ferroviaria de cercanías, claramente generadora de masa crítica, de una sociedad más vertebrada, competitiva y sostenible, en un momento en que el cambio climático se define como el mayor desafío de la humanidad. En definitiva, lo que algunos/as han venido a llamar el 'tren social' y que yo también definiría como 'el auténtico metro' del conjunto de la CAPV. Los ministros y consejeros de Sanidad, Cultura, Educación, Medioambiente, etc. nos lo agradecerán sin duda..

La construcción de lo que yo denomino Euskopolis, (a todos los efectos sinónimo de Euskal Hiria) es, sin duda, algo mucho más complejo que el debate de la モYヤ. Estoy completamente de acuerdo que hay otros muchos temas: institucional, social, cultural, empresarial, de aprovechamiento y asignación de recursos, como tu mencionas, y otros muchos que todos imaginamos que entran de lleno. Mi tesis, sin embargo, se centra en un pequeño apartado: la モYヤ podría ser un catalizador de esa Euskopolis en la parte de movilidad que tu veo que no compartes.

Seguramente no debería ser así, pero la モYヤ no compite con los fondos que mencionas de educación, la cultura o la investigación, ni tampoco con las redes ferroviarias comarcales simplemente por la propia arquitectura competencial y configuración del Estado. En mi opinión, la Euskal Hiria precisa de conexiones rápidas entre las capitales y de una potente red de cercanías ferroviarias en los núcleos metropolitanos actuales. Ambos elementos son imprescindibles y no deberían competir entre sí, sino con la carretera que es la que gana tráficos e impera en nuestro sistema de transporte. -Ten en cuenta que para cuando el metro llegue a Santurtze (o más aún a Castro), ya se habrá construido el segundo cinturón de circunvalación de Bilbao y, si me apuras, un nuevo carril en la Autopista A-8 hacia Cantabria-. Me niego a plantear la モYヤ como alternativa a la red ferroviaria de cercanías. Para mi ambos son proyectos que se complementan claramente en mi visión de Euskopolis o Euskal Hiria.

Respecto al tema medioambiental, tu comentas que es inasumible yo planteo condiciones para el proyecto. Habría que analizar con más detalle los pros y contras, pero mi intuición es que si se hace bien mercería la penaナ

Seguimos hablando

Comparto bastantes cosas de las que se dicen en el artículo y los comentarios posteriores.

Más allá de AHT si o no, me preocupa el hecho de cómo se crea opinión.

Hemos estado acuñando-amasando-dorando el término sostenibilidad y cuando realmente debemos aplicarlo dejamos fuera los conceptos bases que lo conforman.

Al parecer mucha gente ha realizado ya una valoración medioambiental muy sesuda y hasta el tercer decimal de lo que supone este proyecto. Por contra, por el lado económico y social no tenemos más que grandes frases respecto a los positivo de su impacto.

A mi juicio tenemos un análisis totalmente desequilibrado. ¡No será por falta de experiencias de este tipo a nivel internacional para tratar de ilustrar dichos efectos!

Desde mi punto de vista las instituciones promotoras del proyecto debieran haber invertido más tiempo en tratar de convencer o, al menos, haber aportado información, para que la gente pueda realizar una valoración con mayor perspectiva.

Este es un error que ya nos pasó con Boroa, Leitzaran,Zabalgarbi, etc. Se echa en falta en esos momentos la presencia en Euskadi de una insitución independiente que pudiera aportar su grano de arena.

También me parece que estos proyectos no son una cuestión de todo o nada. Seguirán en marcha otras iniciativas que no deben ser amenazadas.
Espero que en Osakidetza sigan tratando mis jaquecas como hasta ahora y, sobre todo,que se animen a construir la conexión ferroviaria Bilbao - Aeropuerto - Mungia. ¡Ese si que es un proyecto vital para mí!

Hola, Ex-colegas, acabo de recibir vuestra estupenda revista en madri+d. Enhorabuena, sigamos en contacto !

Ah, prometo dejar algún comentario de verdad en vuestro blog.

Eduardo Díaz

Me alegra el debate suscitado, porque soy de los que pienso que ayuda a aclarar y formar posturas y, sin duda, nos enriquece a todos. Vaya, en cualquier caso, por delante, que para mi todas las posiciones (en contra o a favor) son muy lícitas y respetables a excepción de los que las quieren hacer prevalecer su posición en base al chantaje o la violencia.

Comparto con Josu que el actual debate social ヨsi es que existe- sobre este proyecto está muy viciado y se está convirtiendo en un diálogo de sordos en el que se escucha poco, se polarizan los argumentos (por ambas partes) y se abusa del marketing con seudos argumentos que identifican el proyecto con la sostenibilidad

Es evidente que los proyectos de infraestructuras tienen un impacto en nuestro medio natural, pero, en mi opinión, esto no los invalida per sé, ni los hace insostenibles. Por tanto, se trata de analizar en detalle dos cosas: primero, como evitar los efectos más graves en el medio y minimizar al máximo los impactos, compensando a los agentes que saldrán perdiendo con el mismo (que lógicamente los habrá) y, segundo, que es lo que ganamos como comunidad con el proyecto.

Respecto al segundo de los puntos, personalmente apuesto por que la Y puede ser una de las patas, entre muchas otras, de una Euskopolis o Euskal Hiría. Esto es, de una ciudad con distintos centros y periferias con múltiples relaciones entre ellas. Una ciudad que aprovecha al máximo estas interrelaciones para tener un mejor posicionamiento en el concierto europeo y mundial de ciudades. Dicho esto quiero reafirmar el titulo de mi post original. モse podría escribir con Yヤ y resalto lo de モse podríaヤ ya que si el proyecto no se acompaña con otros muchos y, en particular, con una apuesta decidida por el ferrocarril frente a la carretera, creo sinceramente que los beneficios sociales de este proyecto quedarán claramente en entredicho.

Las apuestas que hace Josu de trasladar el el Guggenheim a Abaltzisketa, crear un museo de la ciencia y la tecnología en Bermeo y el mayor parque tecnológico de Euskadi en Amurrio son las que al menos serían planteables si realmente pensamos en términos de ciudad (Euskal Hiria) y tuviésemos las infraestructuras para ello (no sólo la Y). Hoy llegar a Albaltzisketa desde Bilbao supone pasar por el tormento de la Autopista A-8, hasta llegar a Donostia y desde allí ni que contar con la N1 y resto de carreteras hasta el destino final. También desde Donostia uno se puede aventurar a tomar un tren (uno cada media hora en hora punta) a Alegia que tarda aproximadamente 35 minutos y después en taxi. En definitiva, que se tardaría, exagerando un poco, más que en llegar a París. Algo similar se podría decir del resto de propuestas con los medios actualesナ

Os apunto otra propuesta loca en la misma dirección que nos puede hacer meditar sobre lo que ganamos con la Y. Por qué no apostar por un único aeropuerto internacional con vuelos intercontinentales en Foronda que compita con el de Madrid, liberando el de Bilbao y el de Hondarribia de los difíciles procesos de expansión a los que les empuja la demanda y nuestro afan de localismo. Sencillamente, porque con las infraestructuras de transporte que tenemos es una quimera.

Interesante debate que debería trascender a esferas elevadas y aprovecho la ocasión para continuar con la reflexión de Ekain sobre una estrategia territorial policéntrica. De hecho, alguien más importante que yo ya lo decía: http://ec.europa.eu/transport/white_paper/documents/doc/conclusions-lb-e....
En realidad, el actual debate sobre la 'Y' se ha convertido en un cruce de acusaciones de acoso y derribo entre posiciones políticas, considerando en vano la opinión pública y tratando de criminalizar y hasta tachar de 'violentos' aquellas personas contrarias al macroproyecto. De hecho, en las noticias de hoy jueves, 31 de Enero de 2008, la Primera de TVE daba a entender (o así lo he percibido yo...) que se metían en el mismo saco a los grupos opositores al proyecto y la banda terrorista cuyo nombre no querría ni recordar. Y no se trata de una estrategia política del Gobierno Español ni de su archiconocida oposición. No debemos olvidar que esta percepción se ha alimentado desde aquí. En este caso, hemos sido sobradamente autosuficientes.
Estamos sufriendo una campaña de marketing plenamente interesada en todos los medios al alcance de los vascos/as. Una campaña promovida con fondos públicos donde la objetividad brilla por su ausencia. Tal vez sea tarde, Ibon, pero es ahora cuándo estamos sufriendo la campaña por el convencimiento. (Aunque sinceramente, me parece escandaloso que alguien que está en el poder porque el pueblo lo ha decidido así trate de convencernos de nada. Simplemente, con ofrecer datos objetivos la ciudadanía somos lo suficientemente maduros como para crear nuestra propia opinión.)
No obstante, y sin ánimo de prolongar este post, creo que al margen del impacto medioambiental desproporcionado que representa el proyecto (recordad que son las generaciones futuras las que nos han prestado este planeta y estamos en deuda con ellas) existe un impacto territorial sustancial que influirá negativamente en los pueblos de la 'provincia'. De hecho, algunos lo estamos experimentando ya con la otra gran infraestructura, la Maltzaga-Urbina o Autopista Eibar-Vitoria. Existen pueblos donde se ha reducido el transporte público como consecuencia de la creación de trayectos 'Express' entre dos grande núcleos económicos de Gipuzkoa, concretamente Arrasate y Donostia. Sinceramente, ¿es la 'Y' un proyecto para Euskadi o un Proyecto que trata de acercar Paris-Madrid-Lisboa? Nos hablan de desarrollo policéntrico y resulta que estamos centralizando más que nunca el desarrollo económico y social en la grandes urbes metropolitanas.
Claro ejemplo de ello lo tenemos en los pueblos castellanos donde la posibilidad de acceder a un núcleo comercial como Madrid en menos de una hora hace que ni las grandes superficies de capitales menores puedan sobrevivir.
No lo puedo corroborar con datos, lo reconozco, pero...¿Qué está pasando en Ciudad Real? Probablemente haya crecido la población, pero se trata de un crecimiento absolutamente artificial y atraído por el excesivo coste del ladrillo en la CAPITAL. Una ciudad-dormitorio donde las únicas que se han beneficiado han sido las constructoras.
Personalmente, abogo por trasladar el Guggenheim a Abaltzisketa, crear un museo de la ciencia y la tecnología en Bermeo y el mayor parque tecnológico de Euskadi en Amurrio. Sólo entonces hablaremos de 'Euskal Hiria', es decir, EUSKALDUN GUZTION HIRIA.

PD: A todos/as aquellos/as que busquen relacionar mi posición en relación a la 'Y' vasca con algún tipo de corriente política, simplemente decirles que están totalmente errados/as. Personalmente, me sentiría ofendido si alguien me relacionase con cualquier representación política de este país.

Me encnata Iñaki que hayas retomado este debate. El tema de la Y vasca es, sin duda, complicado. Lo bueno que tiene la falta de información que sobre este proyecto han trasmitido los responsables políticos es que, a lo largo de los años, cada uno de nosotros se ha podido ir haciendo la composición de lugar que mejor le ha convenido. La mía, por ejemplo, trataba de que íbamos a conectar las tres capitales de la CAPV con un metro rápido y que, de paso, íbamos a conectarnos con Paris y Madrid por ferrocarril de una forma competitiva. Pero claro, el Gobierno, en su campaña publicitaria (que no informativa, que es un poco distinto) nos dice que el tren no es de 'alta velocidad' sino de 'altas prestaciones'. Lo que quiere decir que tb va trasportar mercancías. Mi 'composición de lugar' se empieza a descomponer: ¿Compartir tráfico de mercancías y de personas en una línea de alta velocidad o en un 'metro rápido' intecities? Un poco raro ya parece; seguramente se refieren a paquetería o algún tipo de mercancía de altísismo valor añadido y limitado volumen (no veo yo cargando containers en la estación de Abando o en la del Norte de Donosti...en fin). En cualquier caso no lo explican muy bien.
Por otro lado, el trayecto en forma de Y tampoco he acabado nunca de entenderlo y mi idea de metro rápido entre capitales también cruge por aquí: Bilbao queda en culo de saco y los aeropuertos de Vitoria y Bilbao no quedan conectados, amén de otras grandes infraestructuras sociales y económuicas de nuestro país como el Campus de Leioa, los Parques tecnológicos, etc.
Mirando un poco más arriba, la conexión en Vitoria con el eje Miranda-Alsasua-Irún y Miranda-Alsasua-Iruña-Barcelona sigue, 15 años después, siendo una incógnita. Hace unos años se daba la respuesta de que el trazado actual iba a ser para mercancías y la Y para pasajeros. Esto, como decía antes, al parecer también ha cambiado y la Y vasca, según nos dicen desde hace un par de años, va a servir para todo.
Hay muchas dudas más sobre el trazado. Por ejemplo, ¿alguien ha pensado, por ejemplo, en la conexión de Bilbao con Barcelona? Desde Bilbao, segun el trazado de Y, la conexión con Pamplona no se hace desde Vitoria por la comarca natural de la Llanada alavesa y la Sakana navarra sino que se tira un vial desde el ramal guipuzkoano de la Y hacia Alsasua para continuar por Pamplona y luego Zaragoza y Barcelona. Como que muy complicado de entender. O sea, para ir de Bilbao a Barcelona, por una línea de Alta Velocidad (!), hacemos el zig-zag Bilbao, Vitoria, Ezkio, Alsasua, Iruña! De verdad que es complicado de visualizar delante de un mapa. Parecería más sensato (desde la más absoluta ignorancia, aunque desde el sentido común) hacer Bilbao, Vitoria, Pamplona, Zaragoza, Barcelona... Lo que está bastante claro es que los promotores del trazado en Y, situaron a la CAPV como el centro del universo: todo el resto de trazados ferroviarios existentes o futuros quedaban necesariamente condicionados/sometidos a la rigidez de este planteamiento. Pero hay muchas más dudas sin aparente respuesta. Es el caso de la entrada a Vitoria. En mi querida Gasteiz, la Y entra por el Norte y el trazado actual se encuentra al sur (dirección este-oeste): complicado de solucionar!. Hay que bordear toda la ciudad para llegar al vial Miranda-Burgos o conectarse a la altura de Jundiz. No está nada claro y nadie es capaz de explicarlo a fecha de hoy.
En cualquier caso, Iñaki, comparto contigo en que un proyecto de estas caráterísiticas tiene una huella imborrable en el ecosistema vasco que hay que asumir necesariamente si se apuesta por desarrollarlo. Lo que no puede ser, de ningna manera, es que se oculte ese costo medioambietal y que, sin ocultarlo, no quede claro a cambio de qué vamos a mutilar nuestro territorio. Es responsablilidad política de los gestores que no nos quede ninguna duda (o que solo nos queden unas poquitas) a todos los ciudadanos sobre la conveniencia del proyecto. Es probablemente la inversión en infraestrucutras más importante de la historia de Euskal Herria y pienso que se merece un poco más de información. Hay un trazado que se está ya construyendo y hay muchos que tenemos aún enormes interrogantes y que asistimos como meros espectadores a que llegue el desenlace. Es muy importante conocer el criterio por el que se ha optado por ese trazado y no por otros, no olvidemos, con mucho menor impacto ambiental. Se han perdido 20 años de debate social sobre este proyecto. Somos un país muy básico y apenas hay debate serio sobre las grandes cuestiones. Has hecho muy bien sacarlo a la palestra. Y además lo has hecho de una forma muy hábil, intentando trasladar la idea de que muchos podríamos/podríais considerar la Y como un proyecto estupendo pero que no se puede hacer a cualquier precio y que no es socialmente compatible, por ejemplo, con actuaciones ya en cartera en materia de infraestructuras viarias y de carreteras. Seguimos hablando. Carlos

Pido disculpas por la referencia a un artículo anterior de Iñaki. Apreciaré mucho sus respuestas Iñaki y naturalmente los comentarios de sus lectores.

He leído con mucho interés su artículo denominado 'Fiscalidad contra el cambio climático', al respecto mucho apreciaré su opinión sobre las siguientes inquietudes:

1. En primer lugar es altamente motivante conocer sobre la entrada en vigor del denominado impuesto verde en su país España, a partir de enero de 2008. Al respecto le consulto. Esta decisión se orienta también a cumplir con los compromisos asumidos por España en el protocolo de Kyoto? y las reducción de emisiones podrán ser negociadas en el mercado de bonos verdes?
2. Cuál es su opinión en relación con la propuesta formulada haces pocos meses por el presidente ecuatoriano, Dr. Rafael Correa, sobre el impuesto al petróleo. Resalto que esta propuesta coincidiría con su punto de vista respecto a la imposición del gravamen モaguas arribaヤ. El siguiente es el link en el que consta esa propuesta: http://www.lavanguardia.es/premium/publica/publica?COMPID=53413287788&ID...
3. Estima usted viable la creación o dinamización a gran escala de un mercado de bonos de carbono universal al margen del protocolo de Kioto?. Ejemplo: Países y organizaciones interesadas en financiar la conservación de reservas ecológicas, programas de reforestación y demás proyectos orientados a reducir o capturar emisiones de CO2, adquiriendo a cambio certificados (bonos de carbono) que no necesariamente provengan de Kioto y todo su proceso de emisión?

Me interesa sobremanera el punto de vista de un experto como usted acerca de las inquietudes presentadas, por lo que le anticipo mi reconocimiento.

Cordial saludo
Hernán Cárdenas

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Bibao 1978. Veterinaria. Tuvo claro nada más terminar la carrera de veterinaria que su futuro estaba sobre el terreno y no en consultas o clínicas de barrio. Después de trabajar en centros de recuperación de especies en Venezuela y Holanda, llegó a Indonesia en 2003 y quedó enganchada por la sensación de haber encontrado finalmente un sitio donde su labor podía marcar la diferencia. Desde entonces, Karmele Llano representa la esencia misma del compromiso personal con la sostenibilidad de nuestro Planeta y de nuestra propia dignidad como seres humanos, mediante la lucha por preservar de una...

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Revista Técnica de Análisis Socioeconómico 09

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