Paseando por la plaza de un pequeño pueblo de la provincia de Brindisi, en el Sur de Italia, me he encontrado con esta curiosa imagen a la que no he podido resistirme en sacar una foto. El ayuntamiento del pueblo, como es costumbre en muchas ciudades italianas durante el periodo de Navidad, ha querido adornar una de sus plazas con un belén, con su correspondiente pesebre, pastorcillos, casitas y reyes magos a lomos de sus camellos.
Como se puede apreciar en la foto, el belén en sí mismo no tiene nada de excepcional y, sin querer ofender a nadie, tampoco parece ser una de las obras de arte que los maestros artesanos de la región realizan con la famosa "cartapesta".
Sin embargo, y eso es lo que me ha llamado mucho la atención, ha sido necesario proteger su seguridad con un buen candado cuyas dimensiones ¡son casi mayores de la figura de San José! Y nótese que la foto está sacada de día y el belén está situado en la plaza de una de las calles más frecuentadas del pueblo.
Si no fuese tan patética, esta imagen sería incluso divertida, y no niego que mi primera reacción ha sido la de sonreír ante ese absurdo y primitivo sistema de seguridad. Más tarde, el desconcierto se ha apoderado de mí. Especialmente cuando, regresando a casa ese mismo día, he escuchado en el telediario local que en el belén de la Iglesia de San Carlo Borromeo de Bari, la capital de la región Puglia, en lugar del Niño Jesus había un cartel escrito por el párroco que decía "se ruega restituir el Niño Jesus a su sitio".
Siempre en Bari, en el mismo periodo han desaparecido las estatuas de la Virgen y de San José en la Iglesia de San Francisco, estatuas realizadas por artesanos de la zona. Mientras que en la ciudad de Lecce, a 150 km al sur de Bari, ha aparecido un Niño Jesús en un banco junto a la estación ferroviaria local, robado quien sabe dónde. ¡Es la primera vez en mi vida que he visto cumplirse el famoso refrán de mi tierra "vete a robar a la iglesia"!
El hecho es que en tiempos de crisis ni siquiera el niño Jesús puede sentirse seguro. Aunque, bien mirado, tampoco es una cuestión de crisis. Ojalá se tratara de un tema puramente económico. En este caso sería algo temporal o quizá cíclico y en todo caso provocado por la necesidad. Me temo que la cuestión es un poco más compleja, y que tiene poco a que ver con el aumento de los precios, o con la posibilidad de ganar unos euros vendiendo figuritas de belén en el incipiente mercado negro de tales objetos, y mucho más con el (nulo) respeto hacia los bienes públicos y la conciencia ciudadana, algo que en ingles tiene un nombre difícil de pronunciar: civicness.
¿Quien no se puede permitir hoy en día, incluso en época de recesión económica, una figurita de belén? Los mercadillos y las tiendas chinas están repletos de pequeños personajes de plástico o de madera que intentan recrear la Natividad, a poco más de un euro cada uno. Aquí la cuestión parece ser otra: una actitud todavía muy difundida en algunos lugares donde se considera que algo que pertenece a todos, en estos casos a la comunidad cristiana o a los ciudadanos, no corresponde a nadie en concreto y por lo tanto se puede coger y llevar a casa o sacar provecho de ello, como si fuese propio. El interés personal antepuesto al interés colectivo. El "familismo amoral" contrapuesto al capital social.
Quizá a alguien le pueda parecer excesivo incomodar a politólogos y sociólogos como Banfield o Coleman para interpretar hechos aparentemente irrelevantes como el robo de una estatuita del Belén. Y, efectivamente, en los casos citados no existe un fuerte interés colectivo a defender o un importante interés privado en la raíz de los comportamientos "criminales". Pero es muy probable que en presencia de una mayor conciencia cívica por parte de la población local ciertos comportamientos serían objeto de un fuerte ostracismo social en vez de ser minimizados como actos irreverentes, cuando no incluso aplaudidos, como a menudo ocurre.
Cambiar esa mentalidad no es algo sencillo ni posible de conseguir en el breve plazo. Requiere una inversión muy importante por parte de todos, principalmente de las instituciones sociales y políticas que tienen que enseñar que el respeto de las reglas comunes y de los bienes públicos y la participación colectiva en el desarrollo de la sociedad acarrea, a largo plazo, beneficios personales ampliamente superiores a las ventajas derivadas de actitudes individualistas. Poner un candado es una medida inmediata, sencilla y económica, pero totalmente ineficaz a la hora de prevenir comportamientos semejantes. Crear y difundir una conciencia ciudadana, defender el capital social, penalizar ciertas actitudes individualistas y premiar comportamientos socialmente responsables son las únicas verdaderas intervenciones que pueden garantizar la seguridad de nuestros bienes comunes, incluyendo los belenes. No sirven otros milagros!
Fri, 08/01/2010 - 15:32
capital social conciencia civica
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Bibao 1978. Veterinaria. Tuvo claro nada más terminar la carrera de veterinaria que su futuro estaba sobre el terreno y no en consultas o clínicas de barrio. Después de trabajar en centros de recuperación de especies en Venezuela y Holanda, llegó a Indonesia en 2003 y quedó enganchada por la sensación de haber encontrado finalmente un sitio donde su labor podía marcar la diferencia. Desde entonces, Karmele Llano representa la esencia misma del compromiso personal con la sostenibilidad de nuestro Planeta y de nuestra propia dignidad como seres humanos, mediante la lucha por preservar de una...
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Comentarios
Hombre Alessandra, pues a mí, la verdad, que se convierta en deporte nacional robar la figurita del Niño Jesús de los belenes me parece un ejercicio fantástico de emancipación social. Te hablo en serio. Observar los belenes en las plazas públicas parece una provocación y entiendo perfectamente a quienes les falta tiempo para lanzarse contra la figurita en cuestión y hacerse con ella. Yo creo que tendría que estar premiado y reconocido socialmente. A los niños les deberían educar desde la escuela sobre formas de hacerse con un niñojesús. Los ancianos deberían entrenarse en las residencias para provocar tumultos en los jardines y despistar al municipal de turno. Los adolescentes deberían inventarse juegos de rol y estrategia para capturar el mayor número de niñosjesuses de los jardines públicos. Me recuerda a aquella campaña que hubo en Francia para acabar con los enanitos de los jardines. Fue aquella una campaña de liberación social sólo comparable a la Revolución de 1789 :-)
Carlos
Entiendo tu punto de vista Carlos, pero creo que en este caso concreto la razón de estos robos no es el deseo de emancipación o liberación social, desafortunadamente. Nadie ha reivindicado el secuestro del Gesù bambino!! Me temo que simplemente se trata de una falta de respeto absoluta por lo que es público o perteneciente una colectividad, aunque uno no pertenezca a ella. Ojalá se tratara de una protesta social, política o de otro tipo! Eso querría decir que hay una mínima conciencia cívica. En este caso se ha tratado de estatuas del Niño Jesus, en otros casos de floreros, de lámparas o de otros adornos. A mi todo eso sinceramente me parece que tiene muy poco a que ver con la liberación social. Es mas, viola mi libertad de gozar de cosas que están pagadas también por mi. Que habría formas más adecuadas de gastar mi dinero... estoy de acuerdo. Pero ese es otro debate.
De acuerdo contigo Alessandra....No tiene nada que ver con las acciones burlonas (aunque delictivas) del FNLNJ francés (Front National de Libération des Nains de Jrdin ) que divertió a toda Europa. Pero concoemos a Carlos, que quería provocarnos un poco :-) Estos actos, que describes, no tienen nada que ver con la emancipación de la religión donde inclso los mafiosi rezan...esta gente no tiene tanto cerebro para como para maquillar o justificar su acto con un barniz de liberación cívica y elogio al laicismo, por favor...No, como dices y lo veo en mi municipio, se trata de robo o vandalismo contra los bienes públicos. En Anglet, mi ciudad, gente se dedica a robar flores y plantas en las macetas que adornan el espacio público - y "gente bien"-, otra, por la noche, arranca con su todo terreno árboles, tipo palmeros (algunos salen 10000 euros cada uno) en rotondas para venderlos o plantarlos en su jardín.
Esactamente Katixa, es propio esa actitud que tu has visto en Anglet y en otros muchisimos sitios la que yo quería denunciar en mi post. Yo creo que se puede empezar a cambiar algo simplemente educando la gente a ser mas respetuosa de lo que no es propiamente suyo.
Pero qué poco humor!! :-) Carlos
Perdonad si entro el debate, pues tengo que confesar que cuando yo era pequeño, pongamos entre 10y12 añitos, robé unas figurillas del pesebre de mi pueblo. En el aburrimiento navideño aquellos momentos de emoción era de lo mejor que había. Considerad que las testosteronas estaban a mil, que las chicas ni nos miraban, aunque eso continua siendo una dura realidad, que a los curas les olía el aliento a peste y que el catequismo, practicado en aulas poco ventiladas y pequeñas, era obligatorio o casi. Había entonces un conjunto de factores, muy válidos desde mi punto de vista de niño, que me empujaban a robar las figurillas, mejor decir nos empujaban porqué la moda se impuso rápida. luego arrojábamos las figurillas por un barranco y se partían en mil pedazos junto con las risas que estallaban. Otro año nos dio por cambiar las figurillas de lugar y función, la mayoría de las veces dibujando un pesebre más picante con tintes sodomitas(como decían los sacerdotes) y zoofilos (como aprendí luego que se llamaba aquello) y el clamor era aún más grande entonces en el pueblo, y en las 'omelie' el cura hacía mención a lo ocurrido, mirando mal a los chicos con las caras llenas de granos que habían ido a misa obligados por los padres.
Cuento esto, por decir que quizás el candado no lo han puesto para proteger las figurillas de los robos, sino para que no se cambie la historia, que es otra opción, Carlos estará acorde, mucho más innovadora.
Ciao
Menos mal que esten prescritos estos actos que nos revelas Massimiliano y que no naciste en Francia, en la época de Sarkozy...que te hubiera hecho huella digitales y hubieranconservado tu adn en el fichero de los (futuros) delicuentes. ¡ que tu alma de vandalo descanse en paz! :-) Más en serio, creo realmente, que siempre existe e existirá el problema del no respeto del bien común (cuál sea su naturaleza, que guste o no al conjunto de la colectividad que debe de velar por sus intereses) lamentablemente y lo que subraya Alessandra me parece propiamente halucinante (aunque igual es una operación mediática orquestada por el alcalde para que se hable de su ciudad)? Fuera de broma, por ejemplo, a mi me da asco y me escandaliza ver a grupitos de gente en las calles de las ciudades y en especial de Bilbao - porque cuentan con que nos intimidan (vete a decirles que lo que hacen es incívico :-(, que pegan carteles o hacen pintadas en las paredes de mi edificio, en paredes de edificios públicos históricos sin autorización etc...tomando mi paisaje y mi mirada como rehen e imponiendome sus opiniones, sus mensajes (de todo tipo, no hablo aquí de política) que respeto pero que prefiero ver expresados en otros soportes.
Totalmente de acuerdo con Katixa. Lo de robar figuritas, plantas y arramplar con todo lo que es "gratis" es muy Made in Spain pero el tema mensajes subliminales me supera al mismo nivel. Para darse cuenta de esas cosas generalmente hay que salir, viajar y ver que hay ciudades maravillosas con personas cívicas que no madrugan a las 6 de la mañana para llevarse dos docenas de "qué"'s o "20 minutos", no atacan a las personas que sirven un catering gratuito.... etecé y colectivos que reclaman aquello en lo que creen sin atentar (acepción primera de la RAE) contra el espacio público.
Por otro lado, Massi, si tienes mono de robar en los belenes te podrías dar un paseito por cataluña en navidades y llevarte los caganet. Poner algo así al lado del Niño Jesus si que debería estar prohibido. ;-)
¡qué va la picaresa no es sólo Made in Spain...es un deporte latino porque yo te citaba el caso de mi ciudad en Francia! y eso se ve muy escasmente (todavía) en japón por ejemplo donde una amiga mía vive y me ha citado el caso muy famoso de un "loco" que suele dejar en sitios públicos dinero para que la gente haga lo que quiera con él...pues simepre la gente lo devuelve a la comisaría: impensable para nosotros aquí, no? jejeje
Massimiliano, me ha encantado tu anécdota de la infancia. Gracias a esa rebeldía que manifestabas en esa época eres hoy tan fuerte y libre hoy día. También lo de cambiar el orden de las figuritas me ha parecido simplemente genial, casi épico. Jeje Carlos
Debate divertido que despoerta muchas reacciones..dentro de Naider. ¡Lo pasaís bien en vuestra empresa! Una pena que gente que no trabaja en Naider no participe más en este nuevo Ateneo que habéis lanzado. Un saludo.
Gracias Rosa, es verdad que nos encanta debatir mucho en Naider, pero nos encantaría todavía más recibir opiniones externas como la tuya. Bienvenida en los eternos debates Naider :-)